Cada publicación en HIY tiene espacio para exactamente un comentario. No uno por persona — uno, en total, para toda la publicación. Quien llega tarde ve lo que ya está escrito y no escribe encima. No es una limitación técnica que arreglaremos más adelante — es todo el sentido de la cosa. Pero no empezamos así, y el camino hasta aquí fue más incómodo de lo que pensábamos.
La primera versión: 280 caracteres, ilimitados
El primerísimo prototipo se parecía a cualquier otra red social: una publicación, debajo una columna de comentarios, tan larga como quisiera. 280 caracteres por comentario, inspirado en algo que todo el mundo conoce. Lo probamos internamente durante dos semanas.
Lo que pasó lo sabe cualquiera que haya leído alguna vez una sección de comentarios en algún sitio: los primeros tres comentarios eran buenos. Después, lo que ya se había dicho se repetía con otras palabras. A partir del comentario veinte, ya nadie se desplazaba hasta ahí. La discusión existía técnicamente, en la práctica solo existía para quien había llegado primero.
El paso intermedio: 140 caracteres
Nuestra primera reacción fue: acortar. Menos espacio por comentario obliga a la precisión, pensábamos. 140 caracteres, inspirado en otra cosa conocida. El resultado fue, honestamente, peor, no mejor — los comentarios se acortaron, pero no se afinaron. La gente comprimía la misma idea en menos caracteres, y seguía habiendo cincuenta bajo cada publicación. La brevedad por sí sola no resuelve el problema de la cantidad. Habíamos girado el mando equivocado.
El error real en la pregunta
El punto de inflexión fue una frase en un acta de pruebas interna: "¿Por qué queremos siquiera que cincuenta personas puedan comentar bajo una publicación?" La respuesta honesta era: por costumbre. Porque otras redes lo hacen así. No porque nos hubiéramos sentado a pensar qué tenía eso de bueno en realidad.
Una sección de comentarios larga rara vez es una conversación. Es un montón de gente que quiere decir lo mismo en paralelo, sin responderse realmente unos a otros. El décimo comentario normalmente no ha leído los primeros nueve. Lo que parece una discusión a menudo es solo una pila de primeras frases independientes. Nos preguntamos: ¿y si simplemente no dejamos que se forme ese montón?
Un comentario, 60 caracteres — por qué justo ese número
La solución a la que llegamos: una publicación tiene espacio para exactamente un comentario. El primero que escribe algo que acierta se queda con el sitio — y a partir de ahí, ocupado. Ningún segundo comentario desplaza al primero, solo hay uno. Quien quiera reaccionar tiene que acertar, porque sabe que solo tiene este único intento, y queda permanentemente junto a la publicación, no en una lista que casi nadie lee hasta el final.
60 caracteres no es un número sagrado — probamos entre 40 y 90. Por debajo de 40 quedaba demasiado cortado, cada comentario sonaba a palabra clave en vez de a idea. Por encima de 90, volvía el viejo reflejo: divagar, porque hay espacio. 60 fue el punto en el que la gente, durante las pruebas, empezó de verdad a pensar antes de escribir — porque cada carácter contaba y sabían que no había una segunda oportunidad si alguien ya había ocupado el sitio.
Lo que nos sorprendió
Esperábamos que la gente se frustrara al llegar tarde y encontrar el sitio del comentario ya ocupado. Pasaba, pero menos de lo previsto — y cuando pasaba, solía tomar la forma de una publicación nueva propia en lugar de un comentario que de todas formas ya no habría cabido. No lo habíamos planeado, pero encaja: quien de verdad tiene algo que decir lo dice de forma independiente, en vez de colarse en la sección de comentarios de otro donde de todas formas ya no quedaba sitio.
El efecto secundario que más nos gusta: no hay carrera por el comentario más ingenioso para conseguir más "me gusta", porque solo hay uno y no se puntúa. Corto y sentido, con eso basta.